Este proyecto nació con una idea sencilla: conseguir que una imagen dejara de comportarse como una superficie plana. Para ello la dividimos en distintos planos, fabricamos cada uno por separado y los reunimos después como si fueran las piezas de una pequeña escenografía.
El interés de este tipo de cuadro no está solo en el dibujo. También está en lo que ocurre entre una capa y otra: aparecen sombras reales, cambios de luz y una sensación de profundidad que varía según el punto desde el que se mire.
El diseño se piensa como un despiece
Antes de fabricar hay que decidir qué elementos van delante, cuáles quedan al fondo y qué partes necesitan más separación. No basta con recortar una imagen: cada silueta debe tener suficiente resistencia, los apoyos tienen que quedar ocultos y el conjunto debe conservar una lectura clara.
Ese planteamiento permite trabajar desde composiciones muy limpias, con pocos planos, hasta escenas con mayor detalle. El número de capas no determina por sí solo la calidad del resultado; lo importante es que cada una aporte algo a la profundidad o a la lectura visual.
La pintura también construye profundidad
Cada pieza se prepara y se pinta individualmente. El color ayuda a separar planos, reforzar contrastes y dirigir la mirada hacia las zonas importantes. En algunas composiciones conviene que el fondo quede más neutro; en otras funciona mejor introducir colores intensos en las capas delanteras.
El montaje final exige precisión. Una desviación pequeña puede alterar la alineación o hacer que una sombra aparezca donde no interesa. Por eso revisamos el conjunto tanto de frente como en vista lateral antes de darlo por terminado.
Un recurso útil para viviendas, comercios y proyectos de interiorismo
Este formato puede adaptarse a retratos, mascotas, paisajes, ilustraciones, logotipos o composiciones creadas específicamente para un espacio. En una vivienda puede funcionar como pieza central; en una tienda, un restaurante o una oficina puede convertirse en un elemento de marca con más presencia que una gráfica convencional.
También resulta interesante para proyectos de interiorismo en ciudades como Madrid o Barcelona, donde a menudo se buscan piezas singulares para locales, oficinas, hoteles o viviendas sin recurrir a soluciones decorativas producidas en serie. El diseño puede prepararse a distancia y fabricarse con las medidas y acabados definidos para cada espacio.
En TOVARNA nos encargamos del diseño, el corte, la pintura y el montaje. Puedes ver otras posibilidades en corte láser, decoración personalizada y fabricación a medida.